Pensar en nuestro rol como docentes universitarios es una inquietud compartida por quienes nos adentramos en el inconmensurable universo de la tecnología.
Quienes hemos decidido aventurarnos (pido perdón a aquellos colegas afines al estricto método y riguroso análisis de cada paso que dan en sus vidas) a explorar el insondable mundo de la tarea docente acompañados de esta no menos insospechada herramienta que nos tiene tan acostumbrados a explorar infinitos universos para ofrecernos respuestas sorprendentes en cada propuesta que encaramos con nuestros alumnos, nos debemos un espacio para replantear nuestro rol.
En este blog, ofreceremos un espacio para la discusión, el disenso, la consulta, el desasosiego que nos transforma y la serenidad que sorprende cuando alcanzamos soluciones a la vez que descubrimos.
Por ello, los invito a recorrerlo y a compartir todo aquello que pueda inquietarnos sobre la posibilidad de explorar el universo de las TIC en la transformación docente.
En el marco de la EAD, el docente ingresa en un nuevo
escenario de aprendizaje donde debe adquirir competencias que le hace
replantear su rol. Su actuación
profesional, adquirida durante toda su vida docente, especialmente aquellos formados
en Institutos de Educación Superior, entra en conflicto con las nuevas
construcciones discursivas donde el paradigma es la constante transformación.
La antigua función, que ahora se torna crítica, donde
la articulación, el verticalismo, la centralización del conocimiento a través
de una exposición directiva y no interactiva y, su autopercepción como
autoridad incuestionable, interpelan su propia tarea docente y cuestionan
métodos, estrategias, posicionamiento didáctico, colocando, simultáneamente, en
el centro de interés, la tecnología, sus ventajas y nuevas propuestas.
Al conocimiento específico de su espacio disciplinar, el
docente debe incorporar otros que pertenecen a una nueva cultura del
aprendizaje. Estar en sintonía con esta
cultura avanza, no solamente, en su ‘estar’ y ‘hacer’ sino también invade todo
su ‘ser’ (UNESCO en Toro et. al., pág. 3), desde el momento en que toma
conciencia de su propia realidad, de sus posibilidades y potencialidades de su
labor docente en el escenario del modelo ‘uno a uno’ que propone la educación
tecnológica.
Pensar las TIC como un avance, una innovación y una
ventaja es considerar los progresos que pueden repercutir en todos los aspectos
de la actividad docente. Pensar solo en
algunos: conectividad las 24 horas, bibliotecas virtuales que serían
inaccesibles en forma presencial, grupos virtuales con focalización de centros
de interés diversos, acompañamiento permanente al alumno mediante sistemas de
tutorías, desarrollo y uso de programas que favorecen el intercambio y la
creatividad, etc.
Una sociedad que se desarrolla, que conoce, que usa
los recursos que le ofrece la tecnología es una sociedad que progresa y por
ende es una educación que avanza.
Un docente comprometido con la educación promueve diversas
instancias de desarrollo pedagógico y fortalece sus diferentes niveles de
competencia. Sin saberlo, aunque con una conciencia de su
responsabilidad profesional y vocación social, el educador arbitra, criterios de
comunicación con sus alumnos de quienes tomará información para volcarlos en
sus nuevas propuestas pedagógicas afines con las competencias de sus alumnos.
Un docente comprometido puede resolver los medios que
usará y a quiénes recurrirá para conseguirlos como así también es capaz de
sistematizar su práctica para desarrollar acciones de investigación que le
permitan transferir logros, potenciar mejoras o replantear ambigüedades o
desajustes de su trabajo didáctico. La
tecnología constituye el marco donde podrá confrontar, desarrollar, analizar,
describir, amenizar, reconstruir todo lo anterior a partir de tres competencias
básicas: explorar, integrar, innovar (Ministerio de Educación de Colombia, pág.
4).
Si bien, las características mencionadas pertenecen a
docentes de cualquier disciplina y nivel que establece una relación intrínseca
con su práctica, con su campo de interés y con el recurso humano con el que
interactúa, en el nivel universitario, estos factores se profundizan. La innovación, el desarrollo tecnológico, la
experiencia, la sistematización y la interacción tienden a complejizarse.
De la experiencia en la docencia universitaria, las
competencias suelen imbricarse y, en ocasiones adquirir relevancia unas a
otras. La universidad debe llevar la
iniciativa en investigación e innovación debido a los propósitos para los que
fueron creadas: formar recursos humanos líderes institucionales capacitados en
el uso de los últimos avances tecnológicos y disciplinares. Por ello, la universidad debe estar en la
avanzada de cualquier decisión que se tome a nivel educativo.
La universidad por ende, debe promover la inclusión, la
innovación, el desarrollo y la aplicación de políticas que tiendan a fortalecer
los vínculos interpersonales y facilitar
las condiciones para la multiplicación de oportunidades mediante entornos
virtuales para que los estudiantes en diferentes situaciones y contextos.
En situaciones donde cada especialidad se fortalece
con la investigación, aleccionar a colegas y alumnos para que difundan sus
trabajos constituyendo comunidades de práctica favorece el intercambio y
actualiza las prácticas educativas.
La universidad promueve, desde la capacitación y
actualización, la puesta en marcha de actividades que integren, innoven y
desarrollen entornos virtuales en cada cátedra.
En el marco de la Ley Nacional de Educación, los Títulos VII y VIII,
atienden a estas cuestiones y a otras, vinculadas con la necesidad de
incorporar a los jóvenes a sistemas de educación a distancia que favorezca la equidad
en situaciones laborales, de distancia, de edad, etc. Subsidiaria de los niveles inferiores, la
Universidad ofrece formación a los docentes que necesiten acreditar
competencias en los nuevos espacios de aprendizaje virtual.
Los cambios propiciados por la Universidad, en las
últimas décadas, no solo afectó la infraestructura de la gestión y tramitación
de documentación on line (inscripción,
consultas, exámenes, servicios de biblioteca, etc.) sino también aleccionó el
uso de plataformas virtuales por parte de sus docentes creando condiciones
estructurales y de formación, mediante articulación con otras universidades que
estuvieran en la avanzada en procesos tecnológicos y transformadores con el uso
de las TIC.
Básicamente, en la Universidad están dadas las
condiciones para concretar innovaciones y ubicar el recurso humano docente y de
gestión en el umbral de la docencia activa y transformadora del cambio
tecnológico sin embargo, como todo proceso, la realidad de cada institución difiere
y, como estrategia de gestión, el ‘puntapié’ fue dado. La realidad demuestra que la transformación
inicial ha dado paso a la decisión en las inversiones realizadas en este
sentido.
Con respecto a los niveles terciario, secundario y
primario, las condiciones en infraestructura y políticas de gestión han sido
diferentes. En el ámbito ministerial, es
evidente la creación de un piso estructural afín con los nuevos avances en
cuanto a cambios en el software y programas de conectividad ciudadana pero la
realidad de las instituciones educativas es otra.
Existen establecimientos que aún no cuentan con
edificio propio, docentes golondrinas, que deben migrar por establecimientos
educativos para mejorar su situación laboral y alumnos que viven en lugares
donde la tecnología está representada en el uso de una radio comunitaria. Aunque esto parezca una reflexión alejada de
la realidad, no hace falta explorar mucho en zonas alejadas de las urbanas para
comprobar que el discurso de la transformación es más veloz que su propia
acepción.
Por ello, dadas las condiciones que la Universidad
ofrece a sus docentes y alumnos y, las decisiones sobre políticas de gestión y
estrategias de innovación propuestas, el docente que pueda ‘explorar’, ‘integrar’
e ‘innovar’, en las diferentes competencias (gestión, comunicación,
investigación, pedagógica y tecnológica), en un avance procesual y progresivo
de sus intereses y de las expectativas para su desarrollo profesional y la de
sus alumnos, estará en condiciones de repensar su rol y su práctica docente en
un escenario de múltiples y variadas transformaciones que ofrecen las
tecnologías en la sociedad de la información y la comunicación.
Para finalizar deseo incorporar a esta reflexión un video que da cuenta de la importancia de la formación en TIC para cualquier docente que se incorpore al tren del cambio tecnológico:
Bibliografía
Ministerio
de Educación Nacional Colombia (2013) - “Competencias TIC para el
desarrollo profesional docente” – Capítulo 1 y 2
Toro,
P. y otros (2004) - “Competencias deseables de un docente universitario
en el uso de las TIC” – Primer Congreso Internacional de Educación Mediada
por Tecnologías
García
Aretio, L. “Fundamentos y Componentes de Educación a Distancia”
UTN
FRA - Los principios del desarrollo profesional
Video complementario en
Youtube (marzo de 2016): http://www.youtube.com/watch?v=WPN7V5SeT_I
Duart, J; Lupiañez, F
(2005) Estrategias e introducción en el
uso de las TIC en la Universidad en Revista de Universidad y Sociedad del
conocimiento, Vol. 2, Nº 1. Catalunya:
Cátedra UNESCO de e-learning. Recuperado
de: http://www.uoc.edu/rusc/dt/esp/monografico0405.pdf
(1º-4-2016)